
No puede existir una aventura de rol sin la persona que va narrando y presentando ante nosotros al mundo donde esta se llevará a cabo, quien la llena de personajes misteriosos, tramas intrincadas, dilemas morales, criaturas peligrosas y monstruos memorables. Esta persona es el
Dungeon Master (DM), también conocido como el
Game Master (GM) y es pieza fundamental de esta historia que se va construyendo sesión a sesión. Además de servir de "cuenta cuentos", el DM es también quien vela por el cumplimiento de las reglas y quien mantiene el orden en la aventura. Sin duda es el que más trabaja, pues el preparar una sesión y controlar muchos monstruos a la vez que valida las acciones de los jugadores, a la vez que mantiene la continuidad de la historia, puntos y acciones entre sesión y sesión.
Pero muchas veces, el DM también añora estar del otro lado de la mesa, construir un personaje y dedicarse enteramente a interpretarlo y llevarlo a lo largo de la aventura, sorprendiéndose del desenlace, encrucijadas y encuentros y poniendo a prueba su destreza y convicciones morales junto a sus compañeros.
Recientemente en nuestra mesa, el DM nos participó que, después de casi un año dirigiéndonos, quiere tener la oportunidad de jugar y requiere que alguno de los jugadores lo releve de la dirección del juego. Esto conlleva a la elección del DM, así como ir pensando la transición, planificando la salida de un personaje y la llegada de uno nuevo. También acostumbrarnos a otra narración y al estilo de juego como compañero del antiguo DM.
También se plantea si seguiremos jugando en
Forgotten Realms o migraremos a otro escenario de campaña (particularmente me gustaría probar
Dark Sun). Pero de todas todas, el cambio en una mesa es esencial para mantener el interés, nuevos retos, nuevas maneras de masterizar y jugar.
Mantengo mi firme propósito de masterizar alguna aventura corta (un side-story) para el grupo en algun oportunidad ¿y por qué no? hacer de DM para algun grupo de amigos que quieran jugar.